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23/12/12

¿Qué me traerá el Niño Jesús?

Los niños cada vez son más ambiciosos. Últimamente uno les pregunta a los padres de un niño o al mismo niño: ¿qué le pidió al Niño Jesús? y es imposible recordar la cantidad de juguetes que nombran en un par de minutos. Inclusive el famoso papel para escribir la carta se convierte en una sábana de deseos, muchos de hechos materiales y sin fundamento en la vida. Recuerdo que cuando era niño el sentido de la escasez predominaba, por lo cual la carta era corta y directa. Uno se atrevía a pedir 3 cosas, consciente de que solo le traería solo una de ellas.

La costumbre de la carta al Niño Jesús en algunas familias solo ha pasado a ser un simple juego para niños, que piden lo que ven por los medios de comunicación. Sin embargo, especialmente en la época de Navidad, es un momento de reflexión y de fijar propósitos concretos de cómo puedo ser mejor persona, y cómo puedo lograr hacer a los demás felices. Es importante enfatizar que si bien es una época –por el nacimiento del Hijo de Dios- de dar amor y paz, eso no prela en absoluto con que a lo largo del 2013 nos sigamos comportarnos de la misma forma. Por eso es clave escribir la carta.

En este año 2012 que casi termina, Venezuela ha pasado por muchas alegrías, pero sobre todo por muchos quebrantos. No me refiero al plano electoral, sino especialmente a las muertes violentas que han dejado a muchas familias sin un ser querido que los acompañe, que esté a su lado, y también de una brecha cada vez más grande de violencia verbal simplemente por tener ideas contrarias. Esto no puede seguir sucediendo. Hay cosas que para solucionarse dependerán de mejores políticas en materia de seguridad, pero hay otras que nosotros sí podemos influir y mejorar. No me voy a cansar de repetirlo. Cada uno de nosotros debe servir a los demás. Cada uno de nosotros debe querer a una persona sin que le importe a qué partido pertenece. Atrás quedó el famoso partido de futbolito entre opositores y chavistas, que tenemos que volver a retomar como símbolo de unión.

Pienso que la mayoría de nosotros tiene cierta heridas que deben sanar, y la mejor época para hacerlo es en la Navidad. ¿Cómo hacerlo? Pidámoselo al Niño Jesús. Algunos pensarán que son niñerías, pero yo pienso que es de mujeres y hombres valientes y optimistas hacerlo de esta forma. Pedir con mucha humildad es darnos cuenta de que solo no podemos cambiar. Atrevámonos a cambiar. Tomemos el riesgo de servir a los demás sin esperar nada a cambio. Vivamos con pasión la locura de estar al lado de los seres queridos y de abrazar a los que, sin ser familiares, están a nuestro lado –vecinos, compañeros de trabajo o universidad, chofer de autobús, cajera, dependiente de un negocio, entre otros.
El camino para el 2013 no será fácil, pero tengo la seguridad de que nuestros regalos, concedidos a través de una carta de reflexión, serán mejor el motor que impulsará el deseo de ser todos una sola Venezuela.

Feliz Navidad.

Artículo publicado en el diario El Universal (Venezuela) sábado 22 de diciembre de 2012.

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