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10/12/12

Un regalo de Navidad adelantado

Me parece que no estoy llegando temprano a hablar de la Navidad. Ya desde hace 1 mes, comenzaron los adornos en las casas y comercios para la Navidad. Los centros comerciales adornaron con todo su esplendor cada rincón, y organizan espectáculos para atraer consumidores e incrementar las ventas.
En realidad solo faltan 16 días para la Navidad. Un hecho histórico que si bien algunos tratamos de vivirlo con el mayor apego y felicidad por lo que en sí se celebra y recuerda cada año, otros tratan de solaparlo con mensajes menos directos de "Felices Fiestas" pero sin un sentido claro. Algunas personas no podrán creer en la Navidad, pero con el mayor respeto, ciertamente no es solo una fecha para transmitir amor y esperanza.

Por otro lado, hay que recordar que a pocas horas para que llegue la Navidad, muchas cosas se habrán acabado: compra de regalos para múltiples intercambios, largas filas en cajeros y estacionamientos, cenas más que por gusto por compromiso, y por último y más importante, el freno a los gastos excesivos y desproporcionados. En cambio, lo que está a punto de comenzar es lo más maravilloso del mes de diciembre: el nacimiento del Hijo de Dios, del Niño Jesús.

Los niños lo adoran. No se explican cómo puede tener la capacidad de ir a tantos hogares en tan pocas horas, y generalmente traer lo que le pidieron a través de una carta ilegible la mayoría de las veces. En algún momento, todos hemos pasado por esa experiencia de despertarnos en la mañana del 25 de diciembre y descubrir al pie de la cama un gran regalo, y salir corriendo al cuarto de nuestros padres para mostrar esa sorpresa que tanto ansiábamos.

Esta tradición vale la pena seguirla manteniendo, además de enfatizar en la importancia de esta fecha a celebrar, no por los regalos sino por el significado de la Navidad y su hecho histórico. Si pensamos en las condiciones en que el Niño Jesús nació hace más 2.000 años nos daremos cuenta que fue diferente. No había campanas sonando. Ni actos o vigilias para esperar su nacimiento. No estaba ninguna autoridad para entregarle un reconocimiento. Su lugar de nacimiento distaba mucho de un hospital o casa de familia. Fue un pobre pesebre junto a unas bestias a una temperatura de 6 grados centígrados, si no menos. He pensado a veces, que San José estaría apenado por las pocas condiciones de comodidad que consiguió para que diera a luz la Virgen María, pero tengo la plena seguridad de que el amor no dejó que las adversidades sometieran la felicidad de este momento, al igual que las de acontecimientos posteriores en sus vidas.

Es motivo de reflexión este hecho lleno de humildad, sacrificio, paciencia, alegría y entrega para todas las familias, especialmente en esta época de Navidad. En varias ocasiones he recordado el cuadro de La Sagrada Familia del Pajarito, pintado por Bartolomé Esteban Murillo, en donde expresa la cotidianidad de una familia santa. Fue un pobre nacimiento por las carencias materiales, pero de un ser extraordinario del cual celebramos su cumpleaños, y que siempre está presente en nuestras vidas.

Feliz Navidad.

Artículo publicado en el diario El Universal (Venezuela) sábado 8 de diciembre de 2012.

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